Legitimidad Masónica

MasonicOldChargesConstitutionLegitimidad y Regularidad
La Gran Logia de la Ciudad de México, es una jurisdicción legítima de origen, regular y soberana, establecida en la entidad conocida como Ciudad de México (antes Distrito Federal), o CDMX.

Para efectos de operación, esta obediencia está apegada completamente a los antiguos cargos, así como a los estándares de regularidad reconocidos por la Gran Logia Unida de Inglaterra, a los Estándares de Reconocimiento de la Conferencia de Grandes Maestros de Norte América y el Protocolo de la Confederación de Grandes Logias de los Estados Unidos Mexicanos.

En este sentido, la Gran Logia de la Ciudad de México reconoce y se adhirer estrictamente a los ocho principios de reconocimiento establecidos por la Gran Logia Unida de Inglaterra, aprobados y emitidos el 4 de septiembre de 1929, (“Basic Principles for Grand Lodge Recognition”), siendo el primero, el que establece las condiciones de regularidad y que a la letra indica: (leer mas)

“1.– Regularidad de origen, esto es, cada Gran Logia deberá haber sido legalmente establecida por una Gran Logia debidamente reconocida o por tres o más Logias regularmente constituidas”.

La línea genealógica de la GLCM es la siguiente:

Gran Logia de los Modernos y Gran Logia de los Antiguos: La primera fundada el 24 de junio de 1717 y la segunda fundada el 17 de julio de 1751.

Gran Logia Unida de Inglaterra: Instalada el 27 de diciembre de 1813, por la fusión de las dos grandes logias de los “Modernos” y los “Antiguos”.

Gran Logia de Carolina del Sur, EE.UU. Instalada el 27 de diciembre de 1817, por la fusión de dos grandes logias de Carolina del Sur, La primera fundada en 1777 con carta de los “Modernos” y la segunda fundada en 1787, con carta de los “Antiguos”.

Gran Logia de Colón (ahora Gran Logia de Cuba): Instalada en 1891, como culminación de varias fusiones. La Gran Logia de Colón, fundada en 1859, con cartas de la Gran Logia de Carolina del Sur, fue la más significativa.

Gran Logia Unida Mexicana: Instalada el 24 de diciembre de 1885, por la fusión de la Gran Logia de Veracruz, fundada el 23 de marzo de 1869, y la Gran Logia Simbólica e Independiente de Veracruz, fundada el 26 de marzo de 1883, esta última con cartas de la Gran Logia de Colón e Isla de Cuba.

Gran Logia del Estado de México: Fundada el 29 de enero de 1997, con carta de la Gran Logia Unida Mexicana.

Gran Logia de la Ciudad de México: Fundada el 24 de junio de 2010, con carta de la Gran Logia del Estado de México.

Territorio Masónico
La Gran Logia de la Ciudad de México, tiene jurisdicción autónoma y soberanía sobre las Logias simbólicas regulares que mantiene como integrantes, exclusivamente dentro del territorio político comprendido en los límites geográficos de la Ciudad de México, y no está bajo ninguna circunstancia sujeta a la autoridad e influjo de un supremo consejo de grados filosóficos u otro poder o ente que reclame dominio alguno o inspección sobre los grados simbólicos.

Sin embargo, la G.L.C.M. valora en su justa dimensión, la valiosa contribución al perfeccionamiento masónico que brinda la participación de los maestros masones en los cuerpos de altos grados y promueve su sana y permanente continuidad en la carrera masónica de sus miembros.

Legislación
En su sentido práctico, la G.L.C.M. rige su actividad orgánica, administrativa, ritualística, judicial y electoral en “Estatutos de Operación” (sujetos a la Constitución de la G.L.C.M.), los cuales permiten un manejo técnico y dinámico, otorgando autonomía operativa y al mismo tiempo estipulando con detalle las obligaciones específicas de todos los involucrados en beneficio de la vida armónica de la Gran Logia.

La Constitución de la G.L.C.M. es un documento de ordenanzas generales (de solamente 32 artículos) y de este se derivan varios Estatutos, que comprenden todos los aspectos normativos específicos, de tal forma que la Constitución no esté sujeta a cambios frecuentes, sino a enmiendas de gran importancia, brindando claridad y estabilidad a toda la estructura de la obediencia.

Administración
La GLCM posee un sistema administrativo basado en la gestión electrónica en un 95%, de tal modo que los gastos operativos se reducen al mínimo y permite a los secretarios y tesoreros de las logias jurisdiccionadas modelos dinámicos y totalmente prácticos, además que los propios gastos administrativos de las logias se reducen al mínimo posible.

Los formatos operativos se han simplificado y organizado con la finalidad de no requerir más allá del sentido común y se ha establecido un modelo de correos electrónicos y criterios de uso responsables y prudentes, en apego a la propia naturaleza de la Orden, y aprovechando las ventajas que la tecnología nos permite.

La administración no debe ser la gran distractora de los objetivos masónicos, sino una herramienta para lograrlos.

Finanzas
Creemos que la teoría de que un sistema de cuotas altas permite altos fondos es completamente equivocada. La experiencia y visión ecléctica nos indican que las cuotas moderadas y formatos de pago de derechos simplificados, es más beneficioso y atractivo para las Logias y sus miembros, y la recaudación es en proporción, mayor a la de un sistema de cuotas altas.

La G.L.C.M. posee un sistema de derechos simplificado en una aportación idéntica para cualquier tipo de movimiento administrativo y el pago por miembro es el más bajo posible, a fin de permitir que las logias canalicen la mayoría de sus recursos a la atención de sus propias necesidades y el fortalecimiento de materiales de trabajo e instrucción de mayor calidad.

La G.L.C.M. promueve un modelo financiero claro, sencillo, con recursos debidamente etiquetados, que solo pueden ser ajustados por la misma asamblea de la Gran Logia y todas las Logias en todo momento pueden conocer el uso particular de cada peso que ingresa al tesoro.

Consideramos que esos recursos deben etiquetarse en forma disciplinada y con objetivos de mejora de la instrucción de sus miembros y los deberes de filantropía y auxilio, evitando que los recursos que ingresan a la Gran Tesorería sean en su mayoría utilizados para los gastos de representación o administrativos.