Logia Abraxas N. 10

R.•. L.•. S.•. Abraxas N 10
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Fue fundada en el año 2011 y se incorpora a la G.L.C.M. en 2012.

De acuerdo con los esoteristas, la palabra “Abraxas” se remonta hasta Basílides, el pitagórico de Alejandría, en el año 90 d. C. Se dice que Basílides empleaba la voz “Abraxas” como un nombre de la divinidad, o la divinidad suprema entre las siete principales, y que estaba dotada de 365 virtudes. Esto es simbólico, y tiene que ver con la numeración griega, donde la suma de los valores numéricos que atribuían a cada letra de la palabra Abraxas formaba un total de 365, y que correspondía a los 365 días del año solar, o lo que es igual un ciclo de “acción divina”. Desde Abraxas procedía su mente primogénita, el logos o la palabra. Del logos procedía la prudencia, de la prudencia el conocimiento o sabiduría y la fuerza. A su vez, de estas dos procedían las principalidades, poderes y ángeles. De éstos, otros ángeles de número trescientos sesenta y cinco, quienes se suponía que tenían el gobierno de muchas órbitas celestiales a su cargo.

Escritores como C. W. King, autor del libro Los gnósticos, considera la palabra Abraxas similar a la hebrea “Shem ha-Meforash” (שרופמה םש) que es una palabra sagrada del extenso nombre de Dios, y estudiosos masones relacionan el nombre de Abraxas con el de Abraham. Es posible que los primeros gnósticos tomaran esta deidad del dios egipcio Abrak Sax, que significaba “Palabra sagrada”. En otras latitudes, también aparece el nombre de Abraxas, sugiriendo que Abraxas es la copia de las palabras indas “Abhimanin” (el hijo mayor de Brahma) y “Brahma” combinadas.

Teúrgicamente “Abraxas” es palabra mágica relacionada con el Abracadabra que proviene de la frase hebrea: “Abreq ad hâbra” (כדברא עברא) que significa: “Envía tu rayo hasta la muerte”. Esta palabra se escribía en un amuleto o talismán y se portaba sobre el pecho debajo de la ropa o colgada al cuello.

Las piedras Abraxas eran usadas por los gnósticos, eran unas gemas que llevaban inscrita esta palabra griega que se usaban como talismán. Los amuletos se convirtieron en un objeto tan común entre los cristianos, que en el siglo IV se prohibió tanto su fabricación como su uso, bajo la pena de ser expulsado de la orden sagrada a la que se perteneciera.

Para Samael Aun Weor, el misterio del Abraxas contiene la explicación para aquel que recibe la iniciación venusta encarna a su estrella. Esta estrella crucificada en la cruz es el cristo de los Abraxas. Nos habla también el maestro del significado de la doble cola de serpiente que forma las patas del gallo solar de los Abraxas. Una es la serpiente ascendente, la serpiente de cobre de Moisés, la otra es la serpiente descendente.

Abraxas es un dios que une simbólicamente lo divino con lo demoníaco, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte. Venera las dos partes. Es la unión sagrada, es la ambigüedad de la existencia. En el libro Demian de Herman Hesse, el autor nombra a este dios: “El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. Quien quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas”.

En un sentido metafórico, Abraxas representa la constante espiral, más allá del balance entre los polos opuestos, la trascendencia al siguiente plano, la representación del orden divino y el caos que en él existe. No puede existir la vida sin la muerte, el bien sin el mal, lo angelical sin lo demoníaco. Abraxas implica esta trascendencia a un concepto, no lineal, sino universal.

Su emblema

abraxas2La figura de Abraxas, se compone de un ser con dos cabezas de gallo, representando la fuerza solar que los gnósticos reproducían en las piedrecitas que llevaban precisamente el nombre de “Abraxas”. Este ser posee además dos serpientes en vez de piernas, representando los polos masculino y femenino, haciendo fluir su fuerza hacia sus cabezas. Los dos pares de alas representan la parte no-terrenal y bilateral de la dualidad como ser divino. El bien y el mal, la oscuridad y la luz, la fuerza y la belleza se encuentran en cada elemento del emblema.

En el centro se encuentran la escuadra y el compás, con la letra G, representando en su conjunto, los elementos universalmente conocidos de la fraternidad masónica. La escuadra, en plata, representa la fuerza, la equidad y la rectitud. Sus extremos son llamas incandescentes que, como el fuego, irradian la luz de la verdad y purifican. El compás, en tonos ocre-dorado, denota la sublimación de lo divino, la creación y la belleza. Ambos, y en conjunto con la letra G, son la concepción de la dualidad en balance que se desea lograr a través del arduo trabajo masónico.