Logia San Patricio N. 2

RL San Patricio n2 2014
Contacto: sanpatricio2@glcm.mx

Fue fundada en el año 2010.

El nombre de la logia “San Patricio” se debe a tres motivos: una inspiración de valores, un homenaje histórico y una conexión masónica.

La inspiración de la logia se basa en el hombre ahora llamado san Patricio, quien se esforzó en predicar su fe por la causa de Cristo y defenderla, pese a las múltiples persecuciones. En el siglo V san Patricio dirigió la conversión al cristianismo de los celtas, quienes habían invadido Irlanda durante la edad del hierro.

Debido a que las iglesias y monasterios cristianos fueron fundados por monjes de origen celta, gran parte de ellos incluyeron muchos elementos de su religión druídica. El pueblo de Irlanda ha mantenido viva esa inspiración y una firme postura en su lucha contra la opresión de su pueblo y de otros en el mundo.

Durante la Guerra de Independencia Americana, fueron las comunidades irlandesas inmigrantes, quienes aportaron los valores nacionales que posteriormente, en combinación con otras comunidades de inmigrantes, formaron el fuerte sentimiento americano. En México, los irlandeses dieron una gran muestra de valor y entrega a una causa justa. Durante la invasión norteamericana, entre 1846 y 1847, más de 80 de ellos conformaron el “Batallón San Patricio”, batallón del ejército mexicano formado por desertores del ejército estadounidense, quienes al sentirse identificados con el pueblo mexicano, decidieron dar su vida por México.

A este pueblo valeroso, a su santo inspirador y a la influencia determinante en nuestra historia, se rinde un homenaje al titular así a una logia, con prácticas rituales comunes a las de la nación irlandesa. Finalmente se refrenda la conexión entre la práctica ritual irlandesa actual, con aquella instalada desde la primera mitad del siglo XVII por irlandeses y yorkinos (provenientes de la ciudad de York), radicados en la ciudad de Londres, y que en 1751 dio vida a la Gran Logia de los “Antiguos”. En documentos históricos de la Gran Logia de Irlanda existe un lema conocido que reza “…nosotros, los masones de Irlanda, somos un brazo de la Antigua Masonería York…” (declaraciones públicas de los grandes maestros de Irlanda).

Su emblema

patriciosLa cruz celta (o de San Patricio), es muy anterior la difusión de la cristiandad entre los pueblos celtas. Esta puede hallarse ya en objetos pertenecientes a la Edad de Bronce. Cuando la fe cristiana se introduce en Irlanda y Escocia, este símbolo fue adaptado a la cruz latina y se decoró, a la manera de los calvarios bretones, con numerosos grabados. Ilustra con su complejo relieve, a las divinidades de la tierra y a los espíritus de los bosques, ya que el pueblo celta fusionó muchas de sus creencias ancestrales con la nueva religión católica.

El trébol es parte del mito de San Patricio, pues él intentó explicar lo que era la Santísima Trinidad a partir de las hojas trilobuladas del trébol. Así, usaba ese símbolo como una misma unidad con tres personas diferentes en el tallo con las tres hojas.

Las ramas de acacia aluden a la leyenda hirámica, bien conocida por los masones y que da sustento a la mayoría de las historias legendarias del Gremio, bajo la misma explicación que se ha dado a este elemento en el emblema de la G.L.C.M.

La corona y la daga representan a los mártires coronados, también con mismo sentido que se le ha dado en el emblema de la G.L.C.M., agregando también el recuerdo a la historia de Dagoberto II, último rey de los merovingios (y que según la leyenda, provenía de la misma sangre o linaje de Jesús), quien fue asesinado en un complot por su propio hermano Teodorico III, reunificando así los distintos reinos francos para la dinastía merovingia.

La leyenda de esta dinastía promovida por el Priorato de Sión, afirma que el linaje merovingio provenía de la sangre de Jesús el Cristo y María Magdalena. Agrega que María Magdalena fue llevada a las Galias (actual Francia) bajo la protección de las comunidades judías recién convertidas al cristianismo. Y fue sostenida por grupos religiosos apegados al esoterismo, como los monjes de la abadía de Monte Sión, fundada en 1099 en Jerusalén, también por los Sabios de la Luz, discípulos de un tal Ormus, y que tenían como emblema la Rosacruz. Hay autores que afirman que también los últimos esenios, la secta judía de la cual proceden algunos principios del cristianismo y a la que se le atribuyen los manuscritos del Mar Muerto, defendían esta postura.